Mucho se ha hablado sobre las nuevas tecnologías de la información: algunos son sus más devotos e incondicionales admiradores; otros, las pintan con los colores más negros; muchos olvidan que todo cambio e innovación (sea de tipo tecnológico, social, ético, moral, político, etc.) posee dos caras que juntas forman una misma moneda. A esta dicotomía no escapan las nuevas tecnologías, con Internet a la vanguardia, por lo que además de constituir un evidente progreso en la vida del ser humano, suscitan una serie de conflictos, que han conmovido de raíz los supuestos jurídicos, éticos y morales que conforman la base de las sociedades actuales.
En el mundo de la música, el Napster, un innovador sistema de transferencia de archivos musicales directamente entre usuarios, puso "en jaque" a las poderosas compañías discográficas, que vieron amenazados y burlados sus negocios, ellas entonces se unieron para presentar batalla contra Napster, sus promotores fueron acusados de violar las leyes del derecho de autor, así como las licencias para comercializar música. Otro caso aún más sonado, fue el famoso juicio por prácticas monopólicas, contra la poderosa empresa Microsoft. Ella, a la vez, que se constituyó en símbolo del software, se convirtió también en símbolo del monopolio. Además, enfrenta crecientes acusaciones de amenaza a la privacidad de aquellos usuarios que utilizan sus productos, sin embargo, no es en el campo de los negocios donde radica la mayor amenaza, a largo plazo, a los principios éticos y morales que han regido nuestras sociedades hasta el día de hoy. Es en el campo de la genética y la medicina, donde se librarán, en el futuro, las mayores batallas entre los defensores de la ética y los tecnócratas a ultranza. Baste recordar el caso de la oveja Dolly, las declaraciones a favor y en contra de la clonación humana, así como las controversias con relación a si el patrimonio genético de las personas debe permanecer secreto e inviolable o, por el contrario, debe estar a disposición de las empresas que participen en su obtención y descifrado.
El presente trabajo pretende realizar un acercamiento a los problemas fundamentales que, desde el punto de vista ético y moral, preocupan a la comunidad mundial y para los cuales aún no se han dado las respuestas definitivas.
Es de todos conocido que el problema moral más serio causado por las nuevas tecnologías de la comunicación, es la exclusión de forma automática de la inmensa mayoría de la humanidad, que estimula el surgimiento de una nueva clase: la de los ricos en información.
Se trata de la cuestión del acceso a Internet, al plantearse el problema de las barreras de acceso de carácter económico, técnico, sociocultural e intercultural. Debido a estas limitaciones, en la mayoría de las ocasiones, sólo un pequeño sector de la población tiene acceso a Internet. Esta problemática no se refiere exclusivamente a la situación en un determinado país, sino también a la relación entre los países del llamado primer, segundo y tercer mundo. En marzo del 2002, la empresa Cyberatlas dio a conocer las estadísticas en cuanto a cantidad de usuarios con acceso a Internet; se evidenció, una vez más, la gran brecha tecnológica que existe entre países pobres y del primer mundo. JOSE PIÑA 

http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol11_3_03/aci06303.htm

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